Conoce las claves sobre el consumo de las lavadoras

consumo de las lavadoras

La lavadora es uno de los electrodomésticos de nuestro hogar que más energía gasta. A la semana se pueden hacer entre dos y cinco lavados y eso en la factura se nota. Por detrás del frigorífico y del televisor, el consumo de las lavadoras puede suponer hasta un 12% de la energía de la casa y un gasto económico anual de más de 115 euros.

Por eso, es importante saber cómo funciona el consumo de las lavadoras. Ya vayas a comprar una nueva lavadora o quieras optimizar el gasto de la que ya tienes, conocer las claves de su consumo será imprescindible para ahorrar una suma importante de agua y de dinero en el recibo de la electricidad.

El consumo de las lavadoras durante el ciclo de lavado

A grandes rasgos, el ciclo de lavado se divide en tres fases (aunque su duración depende de cada programa elegido):

  1. El lavado propiamente dicho

La lavadora recibe agua limpia de las tuberías en el tambor. Si no tiene un grifo específico para el agua caliente que es lo más común, a continuación, procede a calentar esa agua para remojar las prendas. Después, el detergente se inyecta por las válvulas para mezclase con el agua y enjabonar la ropa.

En esta fase, es donde mayor gasto energético se produce en la lavadora. En concreto, entre el 80 y el 85% de la energía es utilizada por las resistencias para calentar el agua, ya que utilizan la máxima potencia durante todo el ciclo de lavado.

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  1. El aclarado

Una vez que se ha enjabonado toda la ropa, se elimina el agua acumulada en el tambor, para proceder a ingresar agua limpia de nuevo. De este modo, se aclaran las prendas hasta que se elimine todo el detergente.

Durante estas dos primeras fases, el lavado y el aclarado, es donde más cantidad agua se consume. Por eso, para ahorrar en agua, se recomiendan realizar ciclos de lavado cortos.

  1. El centrifugado

Por último, el tambor girará y, a través de las fuerzas centrípetas, el agua comenzará a desprenderse de la ropa. Así, las prendas saldrán húmedas, pero no mojadas.

Si la lavadora incluye función de secado, la humedad será menor pero el gasto energético de la misma será mayor, puesto que utilizará más revoluciones por minuto. Aun así, el máximo consumo seguirá siendo en el proceso de lavado.

El etiquetado energético: indicador del consumo de las lavadoras

Las lavadoras, al igual que todos los electrodomésticos, deben llevar una etiqueta que advierta sobre su consumo energético. Así, a la hora de adquirir una lavadora nueva, puedes acceder a esta información para valorar su eficiencia y ahorrar dinero, además de mejorar del impacto medioambiental.

Cómo interpretar la etiqueta

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  1. Tipo de eficiencia energética. A través de un indicador de colores y letras se muestra el consumo energético de la lavadora. Así, las etiquetas señaladas con la clase A, representan el menor consumo que va aumentando al descender:
  • La etiqueta A+++ supone un consumo menor del 30%.
  • A++ entre el 30 y el 42%.
  • A+ entre el 42 y el 55%.
  • B entre el 55 y el 75%.
  • C entre 75 y 90%.
  • D entre 90 y el 100%.

De esta manera, con una lavadora de clase A puedes ahorrar hasta 800 euros durante su vida útil.

  1. Muestra, de media, el consumo anual de energía en Kilovatios por hora. Se hace una estimación del gasto de la lavadora, en un programa normal de algodón a 60ºC y con una estimación de 220 lavados al año.
  2. Representa el consumo anual de agua en litros de forma ponderada. Como en el caso anterior, se hace una media del gasto de agua al año con una estimación de 220 lavados al año.
  3. Indica la capacidad de carga completa de una lavadora, en kilogramos.
  4. Corresponde a la clase de eficiencia del centrifugado. Esto significa la cantidad de humedad que queda en la ropa tras el centrifugado. Al igual que en la eficiencia energética, se mide con letras de la A a la G:
  • A, supone menos del 45% de humedad residual.
  • B, entre el 45 y el 54%.
  • C, entre el 54 y el 63%.
  • D, entre el 63 y el 72%.
  • E, entre el 72 y el 81%.
  • F, entre el 81 y el 90%.
  • G, el 90% o más de humedad.
  1. Muestra el ruido emitido por la lavadora, tanto durante el lavado como durante el centrifugado. Está expresado en decibelios para un programa normal de algodón a 60º.

Consejos para reducir el consumo de las lavadoras

Disminuir ese gasto tan elevado que hemos visto que supone la lavadora en nuestro hogar, puede ser posible si sigues estos sencillos consejos. Tus bolsillos lo agradecerán.

  • Llena la lavadora a su máximo capacidad

Intenta evitar los lavados de ropa a media carga si tu lavadora no tiene ese tipo de programa, porque supone un gasto innecesario. Lo mejor que puedes hacer es esperar a poner la colada cuando tengas la lavadora llena.

  • Utiliza los lavados fríos

Como explicábamos anteriormente, durante la fase de lavado mientras se calentaba el agua, es cuanto mayor gasto energético realizaba la lavadora. Por eso, utilizando los programas a 60º o a 40ºC reducirás el consumo de manera exponencial. No te preocupes porque con estas temperaturas es suficiente para conseguir una ropa de lo más pulcra si no tiene grandes manchas.

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  • Emplea ciclos de lavado cortos

Si no tienes las prendas realmente sucias, lo mejor es que utilices un ciclo de lavado corto. Así ahorrarás tanto energía como agua.

  • Dosifica la cantidad de detergente

No emplees más detergente del recomendado, pues producirá que la lavadora trabaje más para eliminar la espuma creada. Aunque creas que es poco, el detergente no es bueno para la ropa si superas la cantidad recomendada y, además, la contaminación para el medio ambiente será mayor.

  • Realiza un mantenimiento periódico

Un buen mantenimiento de tu lavadora es esencial para prolongar la vida útil de tu lavadora. Además, unido con una limpieza constante del filtro, mejorará su funcionamiento y ahorrarás energía.

  • Prescinde de la secadora

Intenta evitar la secadora siempre que sea posible. Supone un electrodoméstico más para tu hogar con un importante gasto energético. Por eso, recomendamos secar la ropa con el centrifugado o en el tendedero, como toda la vida.

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